
¿Qué posición debe tener la izquierda organizada ante los hechos que están ocurriendo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM?
El hecho que detona las acciones de la Rectoría es claro, el asesinato de un narcomenudista dentro de las instalaciones universitarias
Los objetivos: entrar en la lógica de la “guerra contra la delincuencia organizada” impulsada por Calderón, es decir, en la criminalización de la protesta social; crear el imaginario social de que la izquierda estudiantil es un “lacra social” y por tanto “recuperar” los espacios a los cuales tienen derecho los universitarios que realizan un trabajo de vinculación entre el mundo académico y una realidad social de pobreza e injusticias que laceran nuestro país.
La estrategia de la Rectoría de la UNAM: Creación del imaginario social que justifique sus acciones Inicia con la contratación de las plumas mercenarias para generar una corriente de opinión que justifique la criminalización del activismo estudiantil, nada más leamos el líbelo La Razón del día cuatro de este mes, donde con una “nota” periodística, ejemplo de la llamada propaganda negra, y cuya fuente es en parte la misma autoridad universitaria, donde intenta crear el imaginario social de que dentro de la Facultad convive lo negativo de la sociedad. El título de la nota en primera plana es, “En CU, EPR, FARC, narcomenudistas y vividores”, un “frankestein de la información” que jugando con verdades más que evidentes (el narcomenudeo dentro de CU) y comillas estratégicamente colocadas en imaginarias entrevistas realizadas a personas anónimas, aparentar objetividad y simula credibilidad, llega la autora al extremo de inventar la “exclusiva” información de que el recién detenido y expulsado ilegalmente por el Estado Mexicano, el académico colombiano Miguel Ángel Beltrán frecuentaba los cubículos estudiantiles sin referir fuente alguna para reforzar el estigma negativo sobre dichos cubículos.
Mezcla sin distinción alguna y equipara a marxistas, chavistas y zapatistas con yunques y satánicos, inventa nombres de colectivos inexistentes como Anarquía y Punk y se da el lujo, la pluma mercenaria, de inventar a un profesor que niega su condición al comentar que los “satánicos” operan en la clandestinidad, pero, que organizan cine-debates de películas (horror de los horrores, criminales, locos, simpatizantes radicalizados del chupacabras) góticas, nos preguntamos si también las proyectan en la clandestinidad o esta última será el nombre de un espacio “secuestrado”, ¡pobrecito!, ya paguen el rescate, no le vayan a mochar una oreja.
Al crear con este líbelo de tercera el imaginario social de que la “maldad” recorre los pasillos de la Universidad, la autoridad universitaria equipara a todos los vendedores acusándolos de narcomenudistas y los retira de sus lugares de trabajo.
Aprovecha inteligentemente la confusión de la propia izquierda organizada (bueno, no tanto) para que defiendan a todos sin distinción, creando con ello la repulsa de muchos estudiantes que con justa razón acusan el infumable olor a mariguana que emana la esquina del “Che Guevara” o los partidos de domino acompañados de caguamas que algunos vendedores realizan día tras día, bueno hasta el camarrada con capacidades diferentes que se tropieza a cada paso por el exceso de lo que se meta todos los días es espectáculo de degradación humana.
Incluso hasta los de derechos humanos participan en esta confusión propia de la incapacidad política, si para la autoridad TODOS son malos, para ellos TODOS son buenos, abonando una división entre la comunidad universitaria que respeta el trabajo político de algunos colectivos, pero que censura la mezcla de política con mariguana y pulke revolucionario.
La autoridad manda, por el lado legal, imprimir sus carteles donde celebran la recuperación del espacio de los universitarios (como si todos los que están en puestos no lo fueran por ese simple hecho) y por el lado ilegal inventa al universitariamente desconocido “Colectivo Insurgente Revolucionario “Emiliano Zapata” cuyos clandestinos miembros mientras defecan u orinan dejan bonchecitos de volantes en los baños, donde dicen que: “ven que por primera vez somos escuchados” por la autoridad para que garantice la “seguridad de los universitarios” (seguridad = palabra moda de la derecha) lo demás es un cúmulo bien cuidado, con errores de redacción cometidos a propósito, de frases del priísmo revolucionario que casi nos convencen y que termina con la alternativa de que: “en esta lucha llamamos a no caer en provocaciones orquestadas por profesionales de la agitación [ ¿se referirán a los porrros de Narro?] apoyados en intereses claramente ajenos [¿PRI, PAN, PRD?] y alejados de los que si estudiamos [en la Ibero y el TEC]”, claro, lo curioso es que a quien redactó este falso volante de izquierda se le olvidó que ya no se hacen en papel revolución, salen más baratos en bond, y la foto de Zapata con cara de Villa la sacó de una biografía de la papelería y no de internet como buen activista (parece que reciclan a los espías de los setentas).
El asunto nos parece claro, la izquierda organizada debe conquistar los espacios y defenderlos con base en el trabajo de ligar la academia con la lucha social, demostrarle al estudiantado que los activistas que tienen un trabajo son aquellos que no se drogan o están borrachos, que son disciplinados en su trabajo y que están dispuestos a ser un ejemplo de honestidad, que a pesar de vivir y desarrollarse en un mundo de individualismos y fugas de la realidad con base en las drogas, intenta trasformar transformando su actitud personal y colectiva y no es aquel que por un accidente de la vida “cayó” en los brazos de la pseudo izquierda, pero que de haber caído en otro lado como en los porrros de la derecha a quienes se les paga por ello o los delincuentes juveniles que ven como parte de la “lucha” contra el capitalismo la droga y el alcohol, la irresponsabilidad, la indisciplina y la falta de estudio no digamos de las teorías de la izquierda, sino de sus propias materias académicas.
El que quiera drogarse por que no tiene el valor de enfrentarse a una realidad descarnada y agresiva, quien quiera una “Che-la” para bajar el estress de la vida cotidiana, tiene todo el derecho, pero que lo haga en su casa, no en los espacios de trabajo estudiantil.
No permitamos la satanización de los proyectos económicos que permiten el trabajo social y político de las organizaciones estudiantiles por parte de la autoridad.
La chin-Che besucona
Sugerencias a: lachin.cheb@gmail.com
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