
El arte como actividad creadora, se encuentra inmerso en una diversidad de subjetividades, desde el punto de vista de la personalidad de quien lo realiza, lo observa o lo critica, y desde luego, desde la posición política de cada uno de estos actores. La discusión acerca de la forma y el contenido en el arte es muy añeja. La posición sobre la pureza o asepsia del arte, como el lugar neutro desde el cual se debe observar todo sin contaminarse con posiciones sociales o políticas, se remonta varios siglos atrás y se concretiza en el siglo XIX cuando se comienza a hablar del arte por el arte.
Desde luego que nunca habrá un acuerdo unánime acerca de la función del arte y tampoco pensamos que deba haberlo. La diversidad es una de las mayores riquezas del ser humano y siempre defenderemos el derecho de cada cual de posicionarse desde su particular subjetividad política, sin embargo, sí defendemos la idea de que el lugar neutral es un lugar imposible, pues como seres sociales somos seres políticos y todo lo que hacemos obedece a la posición que consciente o inconscientemente asumamos ante los acontecimientos de todo tipo en el mundo.
Todo este preámbulo sirve para enmarcar el reciente Encuentro Internacional de Reflexión: teoría y práctica de las artes, dedicado al arte latinoamericano que realizó la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo a través de la Escuela Popular de Bellas Artes, del 13 al 19 de junio pasados.
Como parte organizadora de este encuentro, junto con un generoso y entregado grupo de personas, tanto autoridades, profesores, trabajadores y sobre todo estudiantes, pudimos constatar que a lo largo de toda una semana, las subjetividades presentes logramos coincidir en muchos aspectos dentro del encuentro pero también nos dimos cuenta que estos encuentros pueden ser lugares de desencuentros. Desencuentros que sin embargo no tienen necesariamente que ser motivo de distanciamiento o ruptura sino quizá solamente una muestra de la diversidad de miradas con las que se enfoca un mismo objetivo, por ejemplo, por qué hablar de arte latinoamericano en tiempos de globalización.
Héctor Contreras, profesor de la EPBA, quien escribió la presentación para este evento nos invitó a reflexionar acerca del tema con estas palabras:
Desde hace algunas décadas la dominante cultura que emana del primer mundo hacia la periferia ha incorporado el arte latinoamericano al muestrario de los particularismos y regionalismos, llamados a dar testimonio de la múltiple diversidad de lo cultural para funcionar dentro de este muestrario como un simple elemento pasivo.
Tendremos que desconfiar cada vez más de esta moral inclusiva -señalaba Nelly Richard en su texto Latinoamérica y las retóricas posmodernas de lo otro-, desconfiar de la suma que agrega diferencias (la mujer, el tercer mundo) a la cuenta de lo universal siempre y cuando no entren a cuestionar la estructura de representación y poder que legitima esa medida universal como estándar de identidad. Se admite “al otro” siempre y cuando no ejerza el derecho a autogestionar sus propias condiciones de formulación.
Y respecto a la existencia o no de un arte latinoamericano, más allá de las condiciones territoriales que nos identifican, nos propuso tres interrogantes que de alguna u otra manera nos permitieron cumplir con el objetivo que se planteó el encuentro.
…¿Se puede seguir hablando de arte latinoamericano en la cultura globalizada? ¿Hay una voz de la región que pueda contradecir los discursos teóricos del primer mundo? ¿Qué posición tienen las artes electrónicas en la academia local?...
Finalmente, el encuentro constituyó un primer acercamiento para constatar que en el arte existe una “multiplicación de subjetividades políticas”.
La palabra andante
Carmen martínez Genis
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